En cada acto de servicio, vemos la mano de Dios obrando. La fuerza para levantarnos cada mañana y enfrentar las inmensas necesidades de Venezuela no viene de nosotros. Viene de la convicción de que somos instrumentos de Su amor y Su misericordia.
"Sin fe, nos habríamos rendido hace mucho tiempo", dice el pastor David Ramos, quien ha liderado los esfuerzos de ayuda en las áreas más afectadas. "Todos los días vemos tanto dolor, tanta pérdida. Pero también vemos milagros. Vemos a personas que habían perdido la esperanza, volver a encontrarla. Vemos a familias que no tenían nada, recibir todo lo que necesitaban. Eso no es coincidencia. Eso es Dios".
La Biblia dice que la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Esa certeza es la que nos mantiene en marcha, la que motiva a los voluntarios a viajar kilómetros, la que inspira a las personas a abrir sus carteras y sus corazones.
"No estamos haciendo esto solos. Dios está con nosotros, fortaleciendo nuestras manos y nuestros corazones. Él nos da la fuerza para continuar, incluso cuando nos sentimos agotados. Nos da la sabiduría para saber cómo ayudar. Y nos da la alegría de ver vidas transformadas".
Dios pone en el corazón de la iglesia la fuerza necesaria para ayudar
19/08/2026 |
Hope en Venezuela