En medio de los escombros, una cancha de baloncesto se ha convertido en un santuario. Cada tarde, voluntarios de iglesias locales reúnen a niños de todas las edades para practicar deportes, cantar canciones y compartir historias de esperanza. Para muchos de estos niños, es el único momento del día en que pueden olvidar el caos que los rodea.
"Estos niños han perdido tanto", dice el pastor Carlos Méndez, quien coordina el programa. "Pero cuando están en la cancha, vuelven a sonreír. No solo les enseñamos a driblar o a lanzar. Les enseñamos que son amados, que no están solos y que su futuro no está definido por esta tragedia".
La iniciativa, apoyada por Hope en Venezuela, ha llegado a más de 200 niños en las comunidades más afectadas. Cada sesión incluye un momento de reflexión y oración, brindando a los niños herramientas para sanar emocional y espiritualmente mientras se divierten.
Recreadores de la iglesia llevan esperanza a los niños en la cancha
19/08/2026 |
Hope en Venezuela